Bogotá atraviesa actualmente un panorama sumamente complejo en materia de seguridad, en especial en diversas localidades de la capital en las zonas de los conjuntos residenciales, tanto es así que los ciudadanos reportan un incremento sostenido en los índices de robos, atracos y actos violentos, a lo largo del día.
Esta percepción de inseguridad se encuentra presente en zonas comerciales de localidades como Suba, Kennedy, Engativá, Usaquén y Chapinero. Al punto que los residentes denuncian que los delincuentes actúan con mayor frecuencia e incluso a plena luz del día, aprovechando momentos de alta circulación o vulnerabilidades en los esquemas de vigilancia privada y pública.
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Tanto es así que según cifras de la concejal Diana Diago, en lo que va del año se han registrado 134 casos de hurto a residencia en este sector, convirtiéndola en la zona con más reportes de este delito en toda Bogotá, afectando zonas como Mazurén, Colina Campestre y El Plan.
De igual forma, comentó que en el último año, se habrían documentado al menos 21 casos en los que los criminales lograron ingresar a las propiedades tras romper las rejas perimetrales.
¿Cuál es la nueva modalidad de robo en los conjuntos residenciales?
La preocupación ciudadana aumenta al conocerse las estrategias utilizadas para evadir la detección de vigilantes y vecinos. De acuerdo con las denuncias, los delincuentes ya no solo emplean la fuerza, sino también el engaño a través del camuflaje dentro de los conjuntos residenciales.
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Tanto es así que la concejal comentó que se identificaron que algunos responsables se hacen pasar por deportistas, ciclistas o paseadores de perros para recorrer las zonas residenciales sin levantar sospechas, gracias a este método acceden a zonas vulnerables y estudian las rutinas de los habitantes antes de proceder con el robo.
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“Los ciudadanos sienten miedo incluso dentro de sus propios conjuntos residenciales”, advirtió la concejal Diago ante la gravedad de que las rejas ya no sean un impedimento para el crimen.
Ante esto, la respuesta de las autoridades es percibida como insuficiente por una parte de la población, tanto es así que muchos residentes optaron por reforzar sus sistemas de vigilancia privada, modificar sus horarios de salida y extremar las precauciones diarias para evitar ser víctimas.
El clamor general de las comunidades y sectores políticos se centra en tres puntos fundamentales:
- Fortalecer la presencia de la Policía en las zonas más críticas.
- Aumentar los patrullajes nocturnos.
- Coordinar estrategias conjuntas entre la fuerza pública y las empresas de seguridad privada.
Esto mientras las autoridades siguen realizando las investigaciones para determinar los motivos que incrementaron la delincuencia en los conjuntos residenciales.