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Primera Superluna de enero 2026 transformará destino de 3 signos; deberán tener autocontrol

Bajo la influencia expansiva de Júpiter, este evento astronómico y astrológico marcará un punto de inflexión radical para estos tres signos.

Primera Superluna de enero 2026 transformará el destino de tres signos
Primera Superluna de enero 2026 transformará el destino de tres signos
Foto: Labs.google

El nuevo año 2026 no comenzará con calma, sino con un despliegue de fuerza cósmica sin precedentes. El sábado 3 de enero, nuestro satélite alcanzó su fase de plenitud en el signo de Cáncer, posicionándose como una superluna, un fenómeno que ocurre cuando la Luna se encuentra en el perigeo, el punto de su órbita más cercano a la Tierra.

En esta ocasión, la distancia se reducirá a unos 362,313 kilómetros, lo que permitió que el disco lunar se perciba con un tamaño y brillo significativamente superiores a lo habitual.

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Aunque el término "superluna" no es una denominación técnica oficial para los astrónomos, su impacto visual es innegable, ofreciendo un aumento del 14% en su diámetro aparente respecto a cuando está en su punto más lejano.

Este evento es el primero de tres superlunas programadas para el calendario lunar de 2026, un año atípico que contará con un total de 13 lunas llenas, incluyendo dos plenilunios en el mes de mayo.

¿Cómo impactará la Superluna de enero?

Desde una perspectiva astrológica, la relevancia de esta lunación radica en su ubicación y sus conexiones planetarias. Conocida tradicionalmente como la Luna del Lobo por los antiguos pueblos de Europa y América, este plenilunio también recibe nombres como la "Luna después de Yule" en la tradición anglosajona o la "Luna Tranquila" en la celta.

Sin embargo, la calma será solo superficial. La Luna estará en conjunción con Júpiter, el planeta de la expansión y la sabiduría, lo que actuará como un megáfono para nuestras verdades internas y recuerdos más profundos.

Este fenómeno se produce mientras el Sol transita por Capricornio, creando una oposición que pone de relieve la tensión entre nuestras ambiciones externas y nuestra necesidad de seguridad emocional.

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Según los expertos, esta energía nos invita a cuestionar si nuestras formas de cuidar y ser cuidados son genuinas o simplemente patrones heredados de nuestra familia de origen.

Para tres signos específicos, la intensidad será determinante:

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  • Cáncer: Al ocurrir en su propio signo, esta Luna representa el momento cumbre de su año. La unión de la Luna con Júpiter hará que sus emociones sean imposibles de ignorar, obligándolos a redefinir límites y priorizar el autocuidado sobre la atención constante a los demás.
  • Capricornio: Situado en el eje opuesto, este signo verá activada su zona de relaciones. La superluna forzará a los nativos de Capricornio a abandonar la estrategia racional para dar paso a la vulnerabilidad, revelando desequilibrios en sus vínculos más cercanos.
  • Aries: La energía lunar impactará en sus raíces más profundas y temas familiares no resueltos. En lugar de su impulso natural hacia la acción, se les pide conciencia emocional y frenar para procesar qué es lo que realmente les brinda seguridad hoy en día.

El evento alcanzó su punto máximo a las 11:14 (hora peninsular española) del 3 de enero, aunque su majestuosidad fue plenamente visible al anochecer.

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Curiosamente, la salida de la Luna coincidió con el pico de las Cuadrántidas, una de las lluvias de meteoros más potentes del año.

Aunque el brillo plateado de la superluna podría eclipsar los destellos fugaces, el cielo ofrecerá una estampa única junto a la estrella Pólux y el resplandor amarillento de Júpiter.

Para aprovechar esta vibración, las recomendaciones astrológicas sugieren evitar decisiones impulsivas y, en su lugar, practicar el descanso y la observación de las emociones recurrentes.

Es un tiempo de "siembra interna" donde el silencio del invierno permite conservar energías antes del florecimiento de los meses venideros. Como bien indica la tradición, esta luna nos recuerda el valor de los vínculos que nos sostienen, invitándonos a construir nuestras propias reglas de afecto desde la raíz.