Cindy Ávila, conocida artísticamente como La Toxi Costeña, habló sobre uno de los episodios más complejos en entrevista exclusiva en El Klub de La Kalle, acerca de su carrera musical y la pérdida del control total sobre ‘Macta llega’, la canción que la llevó al reconocimiento nacional.
Aunque el tema acumula millones de reproducciones y sigue sonando en temporadas festivas, la artista explicó que su mayor éxito también dejó una lección costosa en términos legales y económicos.
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¿Por qué La Toxi Costeña no pagó la producción de su primer tema?
La historia del tema comenzó de manera informal. Durante una conversación con su hijo, él le sugirió que, al igual que otros creadores de contenido, intentara incursionar en la música con una canción para las fiestas de Cartagena. Sin formación musical previa, Cindy decidió escribir una letra inspirada en un audio viral que ya circulaba ampliamente en la región Caribe.
Siguiendo la recomendación de su hijo, contactó a DJ Dever, productor reconocido dentro del movimiento de la afro champeta. La grabación se realizó en una sola sesión que duró entre veinte y treinta minutos.
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En ese momento, la artista no consideró necesario pagar la producción, pues asumió que se trataba únicamente de una broma o una “mamadera de gallo”, sin expectativas de trascendencia comercial.
El panorama cambió cuando ‘Macta llega’ se convirtió en un fenómeno masivo y fue adoptada como una de las canciones más representativas del Carnaval de Barranquilla. Con el crecimiento del tema, apareció el propietario de la productora, distinto al productor musical, para reclamar derechos sobre la obra.
"Me dice venga, firme este contrato. Porcentajes. Y obviamente, yo feliz de que 'Macta' hubiera sido completamente mía, como el resto de mi música", afirmó.
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Ante la ausencia de un pago inicial por la producción, Cindy quedó en una posición contractual desfavorable. “Pagué mi primiparada”, reconoció al explicar que, por desconocimiento de las dinámicas legales de la industria musical, firmó documentos que cedían porcentajes de las regalías.
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Según relató, de haber entendido el negocio desde el inicio, habría preferido asumir todos los costos para conservar el control total de su canción.
Además, Cindy Ávila señaló que esta experiencia influyó en la forma en que comprende y gestiona el negocio musical. Desde entonces, ha optado por financiar de manera independiente sus proyectos con el fin de conservar la titularidad de sus obras.
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Como resultado, lanzó el álbum ‘La reina de la rancha’, integrado por seis canciones grabadas en Coveñas y desarrollado bajo un esquema de producción independiente.
La artista reconoce este error como una etapa dentro de su proceso profesional. Antes de su reconocimiento público, trabajó como empleada de servicio doméstico y vendedora ambulante para costear sus estudios, situación que, según indicó, fue determinante en su enfoque actual dentro de la industria musical.
Aunque algunos representantes tradicionales de la champeta han cuestionado su trayectoria y la han calificado como un “meme”, Ávila afirma que actualmente toma decisiones con mayor conocimiento del funcionamiento de la industria y mantiene un control más directo sobre su trabajo artístico.
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