El reconocido humorista Hugo Patiño, a sus 96 años, no solo ostenta el título del humorista más longevo del país, sino que guarda una historia personal que dejaría con la boca abierta a cualquiera.
Mientras muchos piensan en el retiro a los 55 años, Patiño estaba apenas comenzando el capítulo más emocionante y comentado de su vida amorosa.
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A finales de la década de los setenta, cuando su carrera ya estaba más que consolidada en el emblemático programa Sábados Felices, el destino le puso enfrente a Dora Castrillón.
En ese momento, la balanza de las edades marcaba una diferencia de cuatro décadas: él tenía 55 años y ella apenas 15.
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Lo que para muchos pudo parecer un encuentro fugaz en Florida, Valle, se transformó en un vínculo inquebrantable que desafió todos los prejuicios de la época.
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Hugo, quien ya venía de un matrimonio previo con tres hijos que hoy residen en Estados Unidos, decidió apostar de nuevo por el hogar.
Este romance, que comenzó entre el bullicio de las grabaciones y las giras por los pueblos de Colombia, se convirtió en su segundo matrimonio y en el motor de su existencia.
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La clave de esta unión, según se comenta en los círculos del espectáculo, ha sido la discreción. Mientras Hugo brillaba bajo los reflectores interpretando al "Bobo Anselmo" o al "Patrón del Viejo Caldas", Dora optó por ser el pilar silencioso, manteniéndose alejada de las cámaras para proteger la intimidad de su idilio.
La familia creció y, con ella, la leyenda de la "pócima de la fertilidad" de Patiño. Junto a Dora, el humorista tuvo tres hijos: Tato, Brenda y Ana María.
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Lo más sorprendente para sus seguidores y colegas fue el nacimiento de su hija menor, quien llegó al mundo cuando el comediante ya soplaba 75 velas en su pastel de cumpleaños.
Este hecho reafirmó la imagen de un hombre enérgico que, a pesar de haber enfrentado retos de salud considerables como una trombosis grave, siempre logró salir con la cabeza en alto.
Pero no todo en la vida del "Príncipe" ha sido risas y pañales. Su trayectoria está marcada por hitos en la pantalla grande, participando en clásicos del cine nacional como El taxista millonario y Ayer me echaron del pueblo.
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Además, su faceta social lo llevó a recorrer más de 200 escuelas junto a Alfonso Lizarazo en la campaña "Lleva una escuelita en tu corazón", una labor que incluso lo puso en situaciones de riesgo durante eventos de orden público en los años noventa.
Hoy, al observar su presente, Hugo Patiño describe a su esposa como una mujer "ordenada, económica y honrada", cualidades que han sostenido su hogar por más de cuarenta años.
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