Iván Marín no se esperaba que su salida del estadio El Campín, tras disfrutar de un evento el pasado sábado, terminaría convirtiéndose en una de las anécdotas más amargas y rápidas de su vida.
El reconocido comediante, quien visitó los micrófonos de El Klub de La Kalle, compartió los detalles de una situación que lo dejó con las manos vacías en cuestión de instantes, a pesar de que él siempre se considera una persona precavida.
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Todo ocurrió en medio del tumulto que suele generarse al finalizar los grandes eventos en Bogotá. Marín, consciente de los riesgos, mantenía sus precauciones habituales.
Según explicó en la entrevista, él no es de los que da "papaya", pues ya tenía experiencias previas con su esposa, a quien le habían quitado el dispositivo en situaciones similares.
Por ello, su táctica era infalible: "llevaba mis bolsillos, las manos dentro de los bolsillos para tener sujeto tanto la billetera como el celular".
Sin embargo, los amigos de lo ajeno tenían un plan que apelaba directamente a su humanidad.
El giro de la historia comenzó cuando un desconocido, que caminaba justo delante de él, realizó una maniobra dramática.
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Marín relató con asombro que el individuo "de repente como que se desploma digámoslo así, girándose y y como que se sujeta de mis piernas de de mis rodillas y empieza como a vibrar a digo yo convulsionar".
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Ante una escena tan impactante, el instinto de ayuda del comediante fue inmediato. Pensando que el hombre sufría un problema de salud grave o un ataque, Iván sacó las manos de sus bolsillos para sostenerlo y evitar que se golpeara contra el suelo.
La precisión del acto fue milimétrica. Mientras Marín intentaba auxiliar al sujeto y le preguntaba qué le pasaba, el tiempo corría a favor de quienes lo rodeaban.
"Fueron como 3 segundos tan solo y el tipo ahí mismo se levanta", confesó el comediante en la mesa de trabajo de La Kalle. En ese brevísimo lapso, la distracción fue perfecta.
Al ver que el hombre se incorporaba de un momento a otro como si nada hubiera pasado, Iván sospechó que algo no andaba bien.
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Al volver a asegurar sus pertenencias, la sorpresa fue total: "vuelvo a meterme las manos a los bolsillos para seguir caminando cuando ya el celular no estaba".
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Lo que más desconcierta a Iván Marín es la agilidad del suceso. Mientras él se enfocaba en la supuesta emergencia médica frente a él, alguien más, situado estratégicamente detrás, aprovechó el momento exacto para extraer el equipo.
"En tan solo ese momento mientras yo ayudaba al sujeto o lo tenía, alguien obviamente evidentemente detrás mío me extrajo el celular", explicó.
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La historia no terminó ahí, pues el momento tuvo un matiz surrealista típico de la vida de una figura pública.
Tras darse cuenta del suceso y girarse indignado para intentar identificar a los responsables, Iván gritó ante la multitud que lo habían robado.
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En ese preciso instante, una seguidora se le acercó con una petición inesperada: "Una chica me dice 'Iván tal vez no es un buen momento pero me regalas una foto'".
La respuesta lógica del comediante, en medio de la impotencia, fue preguntarse internamente con qué dispositivo se tomarían la fotografía si el suyo acababa de desaparecer.
A pesar de que su esposa sugirió buscar a las autoridades, Iván consideró que en medio de tanta gente y con la rapidez del acto, sería inútil.
El sujeto de la "convulsión" se perdió rápidamente entre la gente y la descripción física era casi imposible de precisar, más allá de una chaqueta que fácilmente podrían haberse quitado o volteado.
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Finalmente, esta experiencia ha dejado una marca en la forma en que el comediante interactuará con extraños en el futuro.
Marín admitió que este tipo de situaciones obligan a las personas a volverse más desconfiadas. "Mi instinto ahora va a ser todo lo contrario eludirlo", señaló al referirse a la posibilidad de que alguien vuelva a caerse frente a él.
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