La historia del parque 'Entre Flore' en Chinácota ha dado un giro de 180 grados tras conocerse las declaraciones de sus propietarios, Cristian Osorio y Fabiana Trujillo.
En una entrevista concedida meses atrás al creador de contenido Jesús Barón, la pareja relató con orgullo cómo levantaron su negocio, pero sus palabras hoy resuenan como una admisión de las fallas que llevaron al cierre del lugar.
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Con una sinceridad que en su momento fue vista como el motor de un emprendimiento "hecho a pulso", Cristian confesó que la planificación técnica no fue precisamente el fuerte del proyecto:
“El ingeniero y el arquitecto fuimos nosotros. Yo agarré una servilleta y dibujé los glamping”, afirmó el propietario sobre los inicios de las estructuras.
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Este método empírico, que inicialmente parecía una anécdota de superación, se ha convertido en el centro de las críticas tras el suceso donde perdió la vida Yuris Cristel Camila García Manrique.
La joven de 28 años, oriunda de Tibú y madre de un niño pequeño, descendió por la atracción estrella del lugar sin saber que la estructura carecía de los avales técnicos necesarios para garantizar su seguridad.
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Según el relato de los dueños, el crecimiento del parque estuvo marcado por la improvisación; de hecho, admitieron que las autoridades ya les habían frenado las obras en el pasado debido a irregularidades administrativas.
“Empezamos a construir sin permiso, la verdad”, confesó Osorio, detallando que el establecimiento incluso estuvo cerrado un mes mientras intentaban regularizar los trámites de planeación.
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A pesar de estos antecedentes de informalidad, la pareja continuó expandiendo el lugar e inauguró en febrero de este año la denominada “curva extrema de colores”.
Sin embargo, la Alcaldía de Chinácota confirmó recientemente que el establecimiento no contaba con los permisos específicos de operación para este tipo de estructuras recreativas de alto riesgo.
Esto significa que, aunque el sitio funcionaba para otros servicios, el tobogán no habría superado las pruebas de física y estabilidad indispensables para evitar que la fuerza centrífuga proyectara a los usuarios fuera del carril.
El análisis de los videos del momento revela que Camila alcanzó una velocidad que el inflable no pudo soportar debido a su diseño. Testigos y expertos en seguridad señalan que la falta de barandas altas y la inestabilidad en los "saltos" de la pista —detalles que ya se percibían en los videos promocionales— fueron determinantes.
Otros turistas ya habían manifestado su preocupación, comentando de manera informal que el diseño de las curvas generaba la sensación de que se podía “salir volando” en cualquier momento.