La historia del exitoso cantante de música popular Yeison Jiménez sigue sorprendiendo a miles de seguidores que aún se fascinan con detalles sobre los inicios de este artista luchador y quien nunca olvidó sus raíces y a las personas que creyeron en él sin ser conocido.
Y una de las historias que más ha llamado la atención es sobre los lugares donde el cantante dio sus primeros conciertos; pues se trata del barrio Santa Fe, reconocido por ser una zona de tolerancia en Bogotá donde las mujeres que ejercían la prostitución, en los club's nocturnos de la zona, se convirtieron en sus primeras fanáticas y en las primeras personas en gozar de un concierto del 'Aventurero'.
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Esto fue contado, incluso, por el propio Yeison quien en varias entrevistas recordó sus inicios bajo el apoyo de una mujer llamada Gloria Castañeda López, quien fue de las primeras en creer en él y en darle la oportunidad de ser anunciado en un cartel de artista, cantar ante un público y recibir dinero a cambio de su presentación musical.
En ese entonces Yeison era menor de edad, pero aún así se la rebuscaba para que su voz fuera escuchada en cualquier lugar y fue así como conoció a la señora Gloria, quien era administradora de uno de los burdeles del barro Santa Fe, y quien al verle sus ganas de triunfar le dio la oportunidad de ser el artista central en un evento de su club La Casona. Pero no fue solo la oportunidad de cantar sino que además la mujer lo contrató como todo un profesional, con un pago de por medio.
Gloria Castañeda contó en entrevista con revista Cambio que cuando conoció a Yeison “era muy flaco, con cara de niño bueno y muchas ganas de salir adelante. No tenía nombre artístico ni trayectoria, pero sí una forma distinta de cantar”, y por eso decidió apoyarlo.
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La foto de Yeison Jiménez en el afiche de su primer concierto
El primer contacto entre la mujer y Yeison se dio en Manzanares, Caldas, donde lo escuchó cantar. Meses después, Gloria lo citó en La Casona, el establecimiento que administraba en Bogotá y donde decidió darle su primer concierto. Luego de cerrar el trato, ella creó un afiche con la foto de Jiménez para promocionar al artista que cantaría esa noche, sin imaginar que estaba impulsando a quien años más tarde sería el cantante más escuchado de Colombia.
La contratación se dio en la oficina de la mujer, lugar que además fue el primer camerino improvisado del cantante quien, incluso, el día del contrato no sabía cuánto cobrar por su presentación en este club.
Cuando ella le preguntó cuánto cobraba por una presentación, Yeison respondió con honestidad que no sabía cuánto pedir. por eso Gloria tomó la decisión por él y le ofreció 250.000 pesos, una suma significativa para la época. “Se sorprendió y yo le dije que se los merecía”.
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Ese concierto no fue en una tarima tradicional ni en un teatro, sino en un burdel del centro de la capital. Aun así, el resultado superó todas las expectativas. No hubo cobro de entrada, solo consumo, pero el lugar se llenó tanto que varias personas quedaron por fuera.
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El afiche que anunciaba la presentación todavía lo conserva Gloria como un recuerdo imborrable, ese mismo post fue compartido hace unos años por el cantante quien recordó en sus redes sociales sus inicios.
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La noche estuvo marcada por los nervios del joven artista, especialmente por la atención de las mujeres que trabajaban en ese lugar; por eso Gloria fue clara con ellas y les pidió respeto, que no lo acosaran ya que él tenía pareja. La presentación fue un éxito y confirmó lo que ella ya intuía: estaba frente a un talento que necesitaba guía y respaldo.
Desde entonces, Gloria se convirtió en una especie de madrina artística. Lo ayudó con su imagen, le compró ropa, lo asesoró y colaboró para que pudiera grabar su primer CD. Asegura que nunca quiso ser su representante ni sacar provecho económico. “Era puro instinto. Vi un diamante en bruto”, afirmó.
Aunque los rumores nunca faltaron, ella aclaró que la relación jamás fue sentimental. Se trató de un vínculo cercano, casi maternal, que incluso le trajo conflictos personales. Sin embargo, el apoyo continuó: préstamos, ayudas económicas y acompañamiento en momentos clave.
Con el paso de los años, los papeles se invirtieron. Durante la pandemia, cuando Gloria atravesaba dificultades y vendía comida en la calle, Yeison se enteró y fue a buscarla de madrugada para ayudarla económicamente. “Me regaló cuatro millones. Lloré mucho. Fue la última vez que compartimos”, recordó.
Hoy, entre la tristeza y el orgullo, Gloria Castañeda guarda la memoria de aquel muchacho que no supo cuánto cobrar en su primer concierto, pero que terminó dejando una huella profunda en la música colombiana.