La transformación digital del mercado laboral en Colombia dejó de ser una medida de emergencia para convertirse en una realidad estructural y protegida por la ley.
Lo que comenzó como una respuesta necesaria ante la crisis sanitaria del COVID-19, hoy se ha formalizado bajo el marco de la Ley 2466 de 2025, también conocida como la reforma laboral, la cual asegura que el trabajo remoto cuente con las garantías económicas suficientes para su ejecución.
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En este nuevo escenario, el auxilio de conectividad surge como el sustituto natural del auxilio de transporte para aquellos cuya oficina se encuentra dentro de las cuatro paredes de tu hogar.
Desde la creación de complejas bases de datos hasta el diligenciamiento de formularios y la elaboración de documentación técnica, las tareas que antes requerían una presencia física en una edificación corporativa ahora se desplazan a la fibra óptica de las residencias colombianas.
Sin embargo, este cambio no solo implica comodidad, sino también un consumo constante de servicios de telecomunicaciones que la legislación actual busca aliviar.
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¿Quiénes reciben el auxilio de conectividad y cuánto dinero les dan?
Para este año 2026, el Gobierno Nacional ha definido criterios claros para la asignación de este incentivo económico.
El beneficio no es universal, sino que está dirigido específicamente a los trabajadores vinculados mediante contratos que reconozcan formalmente la modalidad de teletrabajo, ya sea en su versión total, parcial o el cada vez más común modelo híbrido.
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El tope salarial es el primer filtro: solo tienen derecho a este pago aquellos empleados que devenguen hasta dos salarios mínimos legales mensuales vigentes, lo que para el presente año equivale a un máximo de $3.501.810 pesos. Quienes superen esta cifra quedan excluidos de recibir este apoyo adicional.
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En cuanto al monto exacto, la normativa establece una paridad directa con el auxilio de transporte. Así, el valor del auxilio de conectividad para 2026 se ha fijado en $249.095 pesos mensuales.
Es fundamental entender que este pago no es acumulable con el de transporte; es decir, el trabajador recibe uno u otro dependiendo de si se desplaza o no a las instalaciones de la empresa, evitando así duplicidades en el rubro de movilidad y conectividad por un mismo día laborado.
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Uno de los puntos más innovadores de la regulación actual es cómo aborda la flexibilidad. En los esquemas de trabajo híbrido, donde se alternan días de oficina con días de labores remotas, el auxilio se reconoce de manera proporcional.
Esto significa que, si un empleado trabaja solo una parte del mes desde casa, el empleador debe liquidar el valor correspondiente a esos días específicos de conexión digital.
La gestión de estos pagos recae directamente en las organizaciones. Las empresas tienen la responsabilidad de establecer políticas internas que definan claramente los mecanismos de soporte, los días autorizados para el teletrabajo y las evidencias necesarias para validar la prestación del servicio remoto.
De esta manera, se busca un equilibrio operativo que permita a los trabajadores mejorar su calidad de vida al reducir tiempos de desplazamiento en el tráfico, sin que esto afecte la estabilidad financiera de la relación laboral.
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Finalmente, cabe destacar que existen profesiones que, por su naturaleza institucional o técnica, permanecen ajenas a este beneficio.
Médicos, oficiales de policía, mensajeros y personal logístico, cuyas funciones exigen presencialidad total, no pueden trasladar su operatividad al mundo virtual y, por ende, continúan bajo el esquema tradicional de auxilio de transporte cuando aplique.
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