La carrera de Yeison Jiménez no fue solo una sucesión de éxitos musicales, sino una batalla constante contra la envidia de un sector del gremio que no perdonaba su visión para los negocios.
Según reveló su amiga cercana, Diva Jessurum en el podcast Sinceramente Cris, el artista era blanco de ataques sistemáticos por parte de colegas que, lejos de celebrar su éxito, se dedicaban a intentar desprestigiarlo a sus espaldas.
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El ataque más recurrente era el uso de un apodo odioso: "Ricky Ricón", una etiqueta con la que pretendían reducir su esfuerzo a una simple ostentación de riqueza.
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Jiménez era plenamente consciente de este sobrenombre y de las burlas que circulaban entre sus pares. Esta situación le generaba una amargura profunda, pues él mismo sentía que había ayudado a muchas personas que luego solo lo veían como un objeto de provecho económico.
Diva relató que el cantante estaba decepcionado al notar que "no todo el que le sonreía era su amigo" y que muchos de los que compartían escenario con él eran los mismos que alimentaban los rumores en su contra.
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Esta presión externa no solo afectaba el ánimo del artista, sino que se manifestaba en su salud. Yeison le confesaba a Diva que sentía dolores físicos inexplicables en la espalda, las piernas y fuertes migrañas, los cuales él atribuía a la carga energética y a los ataques de quienes envidiaban su posición.
"Él era víctima de mucha gente que quería tener lo que él tenía, pero que no trabajaba para conseguirlo", explicó la periodista en una reciente entrevista.
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A pesar de sentirse herido por la hipocresía de sus colegas, Jiménez decidió refugiarse en su fe y en su familia.
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Su lema, inspirado en San Miguel Arcángel, era "¿Quién como Dios?", una frase que utilizaba como escudo ante las críticas de quienes no entendían que su éxito ya no dependía solo de la música, sino de su faceta como empresario exitoso.
Al final de sus días, el artista había decidido que la música era su hobby y su familia su verdadera prioridad, dejando atrás la amargura que le causaban aquellos que, por envidia, intentaron etiquetarlo con apodos hirientes.
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