Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, comparecieron el lunes 5 de enero de 2026 ante un tribunal federal en la ciudad de Nueva York.
Durante la audiencia, Maduro no solo rechazó los cargos en su contra, sino que utilizó el estrado para denunciar su situación: “Fui secuestrado y sigo siendo presidente”, afirmó con vehemencia ante el juez federal de 92 años, Alvin Hellerstein.
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El exmandatario, capturado el pasado sábado durante ataques aéreos a gran escala ejecutados por Estados Unidos en territorio venezolano, se declaró formalmente "no culpable" de todos los delitos imputados.
Su defensa ha sido confiada a Barry Joel Pollack, reconocido abogado que anteriormente representó al fundador de Wikileaks, Julian Assange. Flores, por su parte, cuenta con la representación legal de Mark E. Donnelly.
En su intervención, Maduro fue tajante al definirse ante la corte: “Soy inocente. Soy un hombre decente. Soy el presidente de Venezuela. Me considero un prisionero de guerra”.
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¿De qué culpan a Nicolás Maduro?
La fiscalía federal presentó una acusación contundente que vincula a la pareja con actividades criminales de alcance internacional. Los cargos contra Maduro incluyen conspiración para cometer narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos.
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En cuanto a Cilia Flores, la justicia estadounidense la señala por supuestamente aceptar sobornos para facilitar encuentros entre narcotraficantes y altos funcionarios del aparato antidrogas de Venezuela.
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Analistas sugieren que la defensa podría invocar la inmunidad soberana como jefes de Estado, un argumento que el gobierno de EE. UU. probablemente rechazará al no reconocer la legitimidad de su mandato.
Mientras el proceso judicial apenas comienza en el Norte, en Caracas el panorama político se transforma aceleradamente. La Asamblea Nacional se instaló para un nuevo periodo legislativo con el objetivo de juramentar a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, siguiendo instrucciones del máximo tribunal del país ante la ausencia de Maduro.
No obstante, el clima de tensión es palpable; Donald Trump ya ha advertido a Rodríguez que podría pagar un "precio muy alto" si no toma las decisiones que Washington considera correctas.
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A nivel internacional, la captura ha generado una fractura diplomática. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, manifestó su rechazo a lo que calificó como un "secuestro" y enfatizó que América no pertenece a ninguna potencia.
Por otro lado, la tensión con Colombia ha escalado a niveles críticos tras insultos directos de Trump hacia el presidente Gustavo Petro, quien insinuó un posible retorno a la lucha armada ante las amenazas externas.
Incluso la ONU, a través de su secretario general António Guterres, ha expresado su profunda preocupación por el posible irrespeto a las normas del derecho internacional y el precedente que esto sienta para las relaciones globales.
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El impacto de este suceso también se ha sentido en los mercados financieros y la economía privada. Tras la detención, las acciones de gigantes petroleros estadounidenses como Chevron y Halliburton experimentaron alzas superiores al 7%, impulsadas por la expectativa de un acceso futuro a las vastas reservas venezolanas.
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