William Noguera hoy camina por las calles de Los Ángeles, pero su realidad hace apenas unos meses era drásticamente distinta.
Tras pasar 42 años en cautiverio, de los cuales casi cuatro décadas transcurrieron en el sector más restringido de la Prisión Estatal de San Quintín, este hombre ha logrado lo que muchos consideraban imposible: recuperar su autonomía y transformar una experiencia devastadora en un testimonio de superación.
Puedes leer: Universitaria fue encontrada sin vida en su apartamento; su pareja sería el responsable
Su ingreso a este recinto de California ocurrió en 1983, cuando apenas tenía 18 años, convirtiéndose en el individuo más joven en enfrentar la máxima sentencia en aquel entonces.
San Quintín no es cualquier lugar; es el sitio donde surgieron organizaciones complejas y donde el aire se siente denso por la presencia de los sujetos más peligrosos del sistema. Para sobrevivir en un entorno donde la comunicación se basa en la fuerza, Noguera tuvo que reinventarse por completo.
Te puede interesar
Una disciplina inquebrantable Con una estatura de 1,90 metros y formación en artes marciales desde la infancia, William no permitió que el encierro lo consumiera. Su receta para la estabilidad mental y física era rigurosa: despertarse a las 5 de la mañana para realizar mil flexiones de pecho diarias.
Pero su verdadera armadura no era solo muscular; era intelectual. Durante su estancia, devoró cerca de 20.000 libros, especializándose en el análisis del comportamiento de quienes lo rodeaban.
Este conocimiento le permitió convivir con personajes oscuros como Randy Kraft o William Bonin.
Publicidad
Con este último ocurrió un evento que parece sacado de una película: tras entablar conversación, descubrieron que, años atrás, cuando Noguera era solo un niño, estuvo a punto de convertirse en una de las personas afectadas por las acciones de Bonin en libertad.
Este vínculo insólito le facilitó el acceso a la "Dead Body Society", un grupo cerrado donde los transgresores compartían detalles que las autoridades desconocían.
Publicidad
El arte como boleto a la libertad Mientras el mundo exterior cambiaba, Noguera perfeccionaba la técnica del puntillismo. Sus dibujos, creados punto a punto con una precisión fotográfica, se convirtieron en su "vía de escape" mental.
Estas obras alcanzaron tal reconocimiento que se exhibieron en galerías de Londres, París y Nueva York, vendiéndose por cifras que oscilaban entre los 700 y los 18.000 dólares.
Te puede interesar
Lo más sorprendente es que utilizó esos recursos no solo para su sustento, sino para enviar apoyo económico a las familias de los afectados por los hombres que vivían en las celdas contiguas.
Su libertad, otorgada en agosto de 2025, no fue una casualidad. Se debió a una combinación de factores: la revisión de pruebas que desmintieron testimonios antiguos sobre la premeditación de su falta y su valiosa colaboración con la justicia.
Puedes leer: Muere exparticipante de La Voz Kids en fuerte accidente; así fue su recordada audición
Al entender la mentalidad de los sujetos peligrosos, proporcionó información clave para esclarecer casos que llevaban años estancados, como el de Joseph Naso.
Publicidad
A sus 61 años, William Noguera se adapta a un mundo lleno de tecnología que no existía cuando entró a prisión. Aunque confiesa sentir temor ante la inmensidad de su nueva realidad, su enfoque está en el arte, la literatura y en reconectar con sus raíces en Barranquilla y Santa Marta.
Mira la entrevista completa:
Publicidad